| Foto: Yennifer Aristizábal |
El país afronta una de las peores catástrofes invernales en cincuenta años. Por esto, La Cruz Roja de Antioquia, no escatima esfuerzos para ayudar y muchos voluntarios laboran arduamente para entregar la ayuda a los damnificados.
En una bodega ubicada en el sector de Guayabal, en el sur de Medellín opera la seccional de la Cruz Roja de Antioquia. Allí conviven oficinas y laboratorios para la recolección y preservación de las donaciones de sangre y vacunas de los antioqueños.
También, desde allí, se han despachado las 24,6 toneladas de alimentos y artículos para el hogar que han llegado, sin mayores contratiempos, a los municipios afectados por la lluvia. Bello, Yondó, Puerto Triunfo, Venecia, Salgar y Puerto Nare, son las zonas que se han visto beneficiadas con esta ayuda humanitaria.
La suma de talento humano es indispensable para esta labor. Por esto, 132 voluntarios, 60 empleados y 30 colaboradores, para un total de 223 personas, operan allí en jornada continua. Algunos en entrenamiento; otros, ya con un extenso bagaje en la administración de los recursos que allí se donan. Todos con el objetivo común de aportar un grano de arena para, de alguna forma, solventar los estragos dejados por el accionar de la naturaleza.
Entre bolsas de arroz, paquetes de papel higiénico, edredones, pañales y kits de mercado, Hernán Henao trabaja como voluntario desde hace 30 años para organizar las ayudas que miles de personas, provenientes de todo el departamento, han entregado.
Aún después de sólo un mes de haber salido de una operación de columna a causa de una lesión que le dejó el no haber levantado una caja con mercado de forma adecuada, Henao empaca con delicadeza y precisión los víveres que luego serán enviadas en camiones contratados por la misma Cruz Roja y que deberán ser identificados con dicha insignia para, de alguna manera, evitar algún contratiempo en el camino.
“Muchas veces, tanto paramilitares como guerrilleros, nos han hecho detener los camiones para retenernos los víveres que llevábamos. Y aún diciéndoles que son para los damnificados, no les importa. Hay una política de la Cruz Roja que nos prohíbe entregarlos, pero no podemos tampoco evitar que se los lleven”, explica Henao.
“En 30 años, he tenido que estar presente en situaciones muy difíciles para un voluntario -dice Henao mientras pone una libra de lentejas en una de las cajas que en su costado tiene grabada la frase: ‘Donación ayuda humanitaria’. Prohibida su venta- Una vez, colapsaron dos motos y una de ellas se incendió. Tuve que atender a los heridos y a uno de ellos la piel se le caía a jirones por la calidad de las heridas; luego en el hospital, al llegar la familia, el médico con una fría sinceridad dijo a la madre del herido, que ya se encontraba en un estado muy grave: ‘señora, eso que está ahí es su hijo, ruegue a Dios para que se muera rápido. Esas palabras siempre van a quedar grabada en mi mente”, concluye el veterano voluntario que sella con cinta otro de los cientos de kits familiares avaluados en más de 94 mil millones de pesos, según el informe de ayudas de dicha seccional.
La Cruz Roja distribuye la ayuda después de hacer un censo dentro de las poblaciones afectadas, para determinar el número de familias damnificadas y así proporcionar la asistencia de manera eficiente y ordenada. La cifra de damnificados asciende a 130 mil, de acuerdo con el registro presentado por la entidad, de las cuales, más de 9 mil han sido beneficiadas con las donaciones entregadas por la comunidad.
El Gobierno Nacional ha declarado el estado de “Desastre Nacional” por el fuerte fenómeno invernal que tiene en vilo, sólo en Antioquia, a más 22 mil familias y con esto iniciará un trámite por 150 millones de dólares para atender a los damnificados que aumentan día a día con las fuertes tormentas.
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