“Esto es de nuca acabar, hermano” dice Oscar Caro con un tono resignado en su voz, al referirse a la situación de conflicto que ha vivido en el popular 1 ubicado al nororiente de Medellín.
El enfrentamiento entre las bandas La Galera, Santo domingo y la 38 por motivos territoriales y de tráfico de drogas, ha dejado “más muertos de los que uno puede contar”. Los niños no podían ir a estudiar, las familias vivían en vilo por las continuas balaceras y el sistema de transporte se detenía por un conflicto que estallaba de repente a cualquier hora del día y se prolongaba por varias horas incluso hasta la madrugada.
Oscar Caro nació en el epicentro del conflicto y durante toda su vida ha sido testigo de una guerra que incluso cobró la vida de tres de sus hermanos en la época de los noventas. Es taxista y hace poco recibió un regalo de vida: el nacimiento de su segundo hijo Gerónimo, una motivación más para poner por un momento de lado el matiz sangriento que violentos han traído al barrio por más de 20 años.
En Noviembre de 2009, sicarios al servicio de “Don Sebastián” decidieron trabajar con “Valenciano” al ver que tenían la oportunidad de mejorar los ingresos derivados de las actividades ilícitas en la zona. Esto generó una vendetta entre las bandas, porque muchos de ellos se “torcieron” para el otro bando. ” Diciembre fue todo un caos, uno de los que se “torció” hizo una masacre y ahí cayeron cinco personas” relata Oscar. Esto generó terror en la comunidad, ya que no se sabía cuándo alguien más sería asesinado.
“Sebastián mandó a matar al que se le había torcido, pero cuando le fueron a dar, él andaba en un carro blindado”. Desde ese momento, la guerra empezó porque en retaliación a ese hecho, la Galera le declaró la guerra a la banda de Santo Domingo que como menciona Caro: “Puede tener entre 100 y 120 pelaos”. El resultado fue el exterminio de la banda La Galera que contaba con un estimado de 80 muchachos.
Según el informe de Medicina legal; en diciembre de 2009, la cantidad de homicidios sólo en la ciudad de Medellín, fue de 2185 casos. En contraste a ese mismo mes en el año 2008, en el cual se registraron 2029 personas asesinadas para todo Antioquia. Esto sumado a las altas sumas de desplazamiento forzado intraurbano: 2336 personas a Agosto de 2010 según la Procuraduría Municipal de Medellín, las cuales conforman un aproximado de 617 familias. Dicho desplazamiento se da principalmente por amenazas a las familias o porque simplemente los victimarios necesitan punto estratégicos para acomodar sus trincheras.
“Muchos de los ranchitos de Santo Domingo los usaron como punto estratégico para dispararles a los de la galera, la gente le tocó salir corriendo porque en cualquier momento se les podía entrar una bala en la casa o una granada, en mi casa me pegaron dos tiros en el techo y se me estaba filtrando el agua”.
En el sector el temor es el mejor aliado de las bandas. Toda familia ha vivido directa o indirectamente el conflicto. Incluso en la noche se podían escuchar los insultos que se profesaban de un lado a otro mientras la lluvia de balas era inminente: “salgan locas para darles” grita uno de los gatilleros mientras el sonido de fusiles y pistolas hace eco sordo en las solitarias calles. “Espero que un día me consiga la plata para salir de aquí y darle un mejor futuro a mi familia. El barrio es muy bueno cuando no hay guerra, pero cuando empiezan las balaceras a uno se le baja mucho el ánimo”.
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